
En su novela “Todo se desmorona” (titulo original “Things fall a part”), escrito en los años cincuenta, Chinua Achebe, escritor nigeriano, intenta recomponer a través de la narración las bases de una cultura originaria, aquella que existía antes de la llegada del hombre blanco a Nigeria, aquella que los africanos han perdido de vista y que están en peligro de perder para siempre. El intento es aquel de ofrecer a su gente una posibilidad de redescubrir las propias auténticas raíces, para comprender quienes son y de donde vienen y en ese sentido su obra literaria es una espléndida ocasión para nosotros no- africanos de sumergirnos en otra cultura y entender algo más sobre la naturaleza de los seres humanos. Pero hablemos de la novela : la historia está ambientada en la tierra de los Ibo, la zona que hoy corresponde al sud-este de Nigeria , el delta del río Níger, el mismo territorio atormentado años atrás por la guerra de Biafra.El tiempo es aquel inmediatamente anterior a la llegada del hombre blanco, de los misioneros cristianos y de las organizaciones socio-jurídicas impuestas por los colonialistas.Achebe relata con un lenguaje muy cercano a la cadencia dialectal moderna un perfil de la vida social de los pueblos, de aquella población que en los textos literarios europeos venia definida en ese tiempo como "salvaje”. En realidad la vida de estos "salvajes" estaba organizada y reglamentada en un orden social garantizado por una cultura y por una serie de normas primitivas solo en apariencia, pero en realidad profundamente enraizadas en la necesidad de sobrevivir en la difícil jungla ecuatorial.Leyendo las líneas de esta novela con la lógica de quien debe transmitir una sabiduría antigua, el arte de la supervivencia acumulada de generación en generación, aún las tradiciones crueles, como aquella de abandonar en la selva a los recién nacidos gemelos, adquieren un significado, aunque sean difíciles de aceptar, a la luz de las reales expectativas de vida que tenían los niños en aquella época. No hay violencia y no hay guerras en esta historia, no hay descripciones de enfrentamientos: el hombre blanco llega a estos pueblos y es aceptado sin grandes conflictos; los misioneros y gobernadores se insertan en la vida de estos poblados casi en silencio. Pero muy pronto la presencia del hombre blanco revoluciona y desnaturaliza el orden preconstituido de la sociedad tribal y lo vacía, llevando a la destrucción total la cultura y la humanidad de la sociedad ibo, representada simbólicamente por el protagonista de la novela.Achebe ha reconstruido la historia del inicio del colonialismo para restituir a su gente la posibilidad de retomar parte de la propia cultura. Para nosotros esta novela y las dos sucesivas que prosiguen la historia son una propuesta diferente para quien quiere escuchar también la otra campana de la literatura y en un cierto modo de la historia.
Chinua Achebe: Novelista y poeta nigeriano; en su primera novela, Todo se desmorona (1958), escribe con amargura sobre cómo la literatura europea se apropia del mundo africano y cómo las influencias occidentales están cambiando la sociedad africana. Otras obras de Achebe son Flecha de Dios (1964) y Un hombre del pueblo (1966). Sin concesiones al sentimentalismo, con bastante ironía, transmite, en una prosa colorista, las costumbres y el habla local del pueblo Ibo. Entre las ultimas obras de Achebe destaca la colección de cuentos Chicas en guerra (1971), y Navidades en Biafra y otros poemas (1973). Desde 1971 colabora con Okike, una de las revistas literarias más influyentes de África. Hormigueros de la sabana (1987) es una novela que trata sobre el fracaso de los intelectuales y políticos africanoS.
Lo tengo demasiado reciente para hacer una valoración seria, pero podemos comentar algo de esta historia de Okonkwo que es la de un choque entre carácteres y culturas poco dúctiles, y de ahí el título y el desenlace. Lo que más me gustó, ese tono (aparentemente) distanciado y sencillo del narrador, que también parece de barro seco.
ResponderEliminarDurante las dos terceras partes de la novela, Achebe se dedica a narrar la vida de Okonkwo, aparentemente sin emitir juicios partidistas, porque el narrador se mantiene siempre distante. Lo malo es que son muchas más cosas negativas que positivas las que llegamos a saber de Okonkwo; entre otras hazañas, Okonkwo se lía a garrotazos con una de sus tres esposas, desprecia a su padre por moroso y vago, a su hijo Nwoye por afeminado ( y no es que su hijo Nwoye se ponga los abalorios de su madre a escondidas ni que mariposee por el poblado, sino que al pobre no le gusta andar a golpes con la gente) y asesta el machetazo de muerte a un niño secuestrado a la tribu vecina, tras haberle casi adoptado. Eso sí, lo hace porque el brujo de la tribu lo manda. Okonkwo es un hombre muy religioso y muy cumplidor con las tradiciones de la tribu.
ResponderEliminarTotal, que Okonkwo es un asesino cabrón y machista, un personaje violento y sin atributos positivos a ojos de nosotros los occidentales. Claro, cuando en el último tercio de la novela aparecen los misioneros blancos, sobre los que Achebe tampoco carga las tintas, casi me alegro de que al final Okonkwo acabe como acaba; así que no sé qué pensar de las intenciones del autor al escribir esta novela.
Si Chinua Achebe pretendía glosar aquellos tiempos felices de antes del colonialismo, podía haber elegido un personaje algo menos antipático. Y si no era eso, sino narrar de forma desapasionada esa vida de "antes de", le salió a mi gusto una novela bastante plasta, en donde la superabundancia de personajes, todos con nombres difíciles de recordar y más de atribuir a una cara (Okonkwo, Nwoye, Unoka, Agbalá, Obiageli, Ikemefuna, Ekwefi, Ezinma ... y son sólo unos pocos), dispersa la atención del lector tratando de retenerlos a todos en la cabeza, para que luego, muchos no vuelvan a aparecer.
La descripción de rituales y fiestas es plana y carente de emoción, pero la comida ocupa un lugar desproporcionado en la novela: a tenor de lo escrito, estos Ibos se pasaban la mayor parte del tiempo come que te come: nuez de cola, ñames (muchos, muchísimos ñames), langostas (los bichos, no el marisco), sopa de hojas amargas... todo ello bien regado de vino de palma. Si al menos hubiese dado la receta... no me habría dado esta sensación de pérdida de tiempo este recital gastronómico.
Total, que ya soy un poco más culto, supongo, pero no me he entretenido nada. Para que luego digan que la cultura no es aburrida: pues claro que lo es... sólo a veces.
Mientras Nelson Mandela transcurría 27 años en prisión, encontró consuelo y fortaleza [...] en un escritor en cuya compañía “los muros de la prisión se derrumbaron”. Para Mandela, la grandeza de Chinua Achebe [...] radica en que “insertó al Africa en el mundo” sin perder sus raíces africanas. Al tiempo que el nigeriano Achebe utilizaba la pluma para liberar al continente de su pasado, dijo el ex presidente sudafricano, “ambos, en nuestras circunstancias particulares y en el contexto de la dominación blanca del continente, nos convertimos en luchadores por la libertad”.
ResponderEliminarSegún los críticos, Todo se desmorona, aparecida poco antes de la independencia de Nigeria cuando Achebe tenía 28 años, impulsó “la reconsideración de la literatura en el mundo de lengua inglesa” y, de acuerdo a Wole Solyinka, fue la primera novela en inglés que habla desde el interior de un personaje africano “más que presentarlo [en el contexto] exótico en que lo ubicarían los blancos”. De esta novela se han publicado más de diez millones de ejemplares en 45 idiomas
ResponderEliminarno aparese ni culo
ResponderEliminaralguien sabe donde podria encontrar los temas que aparecen en este libro , algo asi como un analisis profundo de todo el libro.
ResponderEliminargracias